Semana 8: Werther – Massenet

¿Os ha ocurrido alguna vez? Ir a ver una ópera que no conoces y quedar insatisfecho, pero al mismo tiempo sentir que  no es culpa de la obra. Sospechar que no es un fallo del texto, ni de la música,  sino de la representación. Que detrás de esa obra que te ha dejado tan indiferente se esconden tesoros desconocidos, sonidos como sacados de un sueño. ¿Os sentís identificados? Creo que es lo que me ha ocurrido esta vez.

Asistí el jueves pasado a una representación de Werther. El reparto, en principio, tenía buena pinta. Cantaba un tenor muy emotivo que, a pesar de sus defectos, ya consiguió una vez hacerme llorar (¡y no soy de lágrima fácil!).Y precisamente con otra obra de Massenet. Pero era en versión de concierto y yo seguía bajo los efectos de Luisa Fernanda. Me quedé indiferente, pero no sordo. Reconocí las indudables virtudes esta ópera, con melodías bellísimas, ora graciosas, ora desesperadas. No hubo un solo momento que me pareciera superfluo, exceptuando la plastez de los Vivat Bacchus. Es verdad que el conocidísimo Pourquoi me reveiller no me llamó, pero tampoco lo contrario. En resumen, una representación de 0 ºC: ni frío ni calor.

Los que me conocéis, sabéis que este blog no tiene ningún afán enciclopédico, sino descriptivo. Quiero mostrar las emociones de asomarse a muchas óperas en poco tiempo. Es como mirar mundos, de país en país, de siglo en siglo e intentar no marearse. Tampoco son crónicas de funciones. Trato de abstraerme lo más posible de la función y centrarme en la ópera: música y texto. Mostrar la obra desnuda. La obra en sí, y no lo que otros han hecho de ella. Sé que es un imposible pero, ¿qué pierdo intentándolo?

Sigue leyendo

Anuncios