Semana 2: Rappresentatione di Anima et di Corpo – Cavalieri

La primera ópera que ha llegado a nosotros (¿o quizá el primer oratorio?), que tuve la oportunidad de ver en la Staatsoper de Berlín,  es un conjunto de escenas abstractas que se puede resumir en “Infierno malo, cielo bueno; placer malo, rezar bueno”. El libreto, como se puede adivinar, carece del más mínimo interés, no por el tema (que también), sino por la absoluta ausencia de conflicto dramático. La comparación con Il trionfo del tempo e del disiniganno de Handel, que trata la misma temática, es reveladora. Si pretendía resucitar el teatro griego, apañado iba.

En cuanto a la música, muy agradable y vivaz, especialmente bellos los números de conjunto (¡cómo se nota que venimos del madrigal!) y los juegos de ecos de los cantantes. Sin embargo, la música me dio la impresión de estar compuesta de una manera mecánica, poco imaginativa y sin apenas melodías dignas de ser recordadas. Si algo pone de manifiesto esta ópera es la absoluta grandeza de Monteverdi, con un Orfeo que tan solo 8 años después es una explosión de melodías y fantasía en los coros o la potencia dramática de Poppea y Ulisse, a los que la Rappresentatione no se les puede ni comparar.

En resumen, que me estoy enrollando demasiado, un interesante ejercicio de arqueología musical, una tarde agradable donde el principal valor de la obra es su carácter de pionera. Gracias a intentos como esto, podemos disfrutar con tres siglos de ópera. Siempre merece la pena conocer las raíces del arte.

Mi puntuación: 5 + 1 (por factor pionero) = 6

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