Semana 16: La clemenza di Tito – Mozart

Regreso de mis vacaciones estivales con la (pen)última ópera de Mozart, La clemenza di Tito, que escuché hace ya casi un mes (¡tengo mucho que recuperar!), durante un largo viaje en autobús entre Bayreuth y Berlín.

Volver a escuchar un Mozart nuevo siempre tiene algo especial. Recuerdo mi primera vez, niño pequeño, tendría yo unos 8 años. O menos, no me acuerdo. mi padre me llevó a una versión infantil de Zauberflöte, la Pequeña Flauta Mágica. Era el Auditorio de Albacete, cantada en español, con medios más que modestos. Y me encantó. No por la música o el canto, sino por la historia: maravilla, sueño, cuento. Me quedaron grabadas las campanillas de Papageno en mi pequeña cabecita. Unos pocos años después, ya adolescente, me encandilé de Don Giovanni y su espectacular final, y ahí comenzó mi aventura.

Desde entonces, mi enamoramiento con el no-austríaco se ha matizado. Otros compositores han ocupado ese lugar en mi insignificante podio personal: algunas de sus obras me han apasionado, otras solo me gustan e Idomeneo Re di Creta es un remedio infalible para el insomnio. El impresionante catálogo de óperas de Mozart está dividido en obras maestras universales, que gustan a todo el mundo, y simples obras maestras, solo para el que las sepa apreciar. Aun así, conocer una nueva ópera del salzburgués es una experiencia, una oportunidad de revivir esa música que habla con el alma de lo sublime. ¿O no?

Sigue leyendo

Anuncios

Bayreuth, donde la ópera se resucita

bayreuth-festival-theatre

Mi primera vez en el Festival de Bayreuth. Bayreuth, Bayreuth, suena como un sueño. Báiroit. Un oasis de ópera en que mundo y tiempo dejan de existir, la imagen se hace música y la partitura se destila en color. Fantasía colectiva, ejercicio de autopersuasión. Ayer vivimos al maestro Wagner, le dotamos de memoria. Ayer se amó la ópera hasta el extremo.

Sigue leyendo

Semana 13: Die Meistersinger von Nürnberg – Wagner

No sé si ha sido el azar o el subconsciente quien lo ha decidido así (os aseguro que no estaba planeado). Pero, precisamente en la semana decimotercera de mi desafío, he conocido la última obra que me quedaba del llamado canon de Bayreuth. Los maestros cantores de Núremberg, quizá la ópera del repertorio con peor prensa. Mi conocimientos previos sobre Meistersinger se resumían en estos tres puntos:

  • Una comedia (!) escrita por el tío más impostado y aburrido del planeta, que es capaz de hacer de cualquier tema inocente un rollo místico insoportable.
  • Una obra larga como un día sin pan, en la que apenas sucede nada, con efectos terapéuticos similares al Tour de Francia.
  • Un manifiesto antisemita y ultranacionalista, en que el final feliz consiste en que el ario humille al judío ante todo el pueblo.

Con toda esta información previa sobre la ópera, entenderéis, queridos lectores, que no me haya pasado mis ya casi 10 años de afición deseando conocer esta obra imprescindible. Pero ahora, inmerso en mi reto de las 52 Óperas del Año, preparándome para mi primera vez en el legendario festival de Bayreuth y mientras leo un fascinante libro sobre Winifred Wagner y el Bayreuth de la época nazi, había llegado el momento de afrontar mis fallas en el canon del genio de Leipzig. Del Holandés errante di cuenta hace diez semanas, hoy le llega el momento a los Maestros.

Sigue leyendo

Semana 10: Die Soldaten – Zimmermann

Esta es la entrada que más me ha costado escribir. No solo porque entre medias he tenido un Congreso, incluido visita a España. No solo porque me ha costado más que nunca sacar los minutos necesarios para prepararla. No solo porque en estos momentos esté escuchando a Renata Tebaldi cantar arias veristas y así no hay quien se concentre…

Sigue leyendo

Semana 9: Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny – Weill

Jenny: ¿Y qué hay de la ropa interior, querido? ¿Prefieres que lleve bragas bajo la falda? ¿O mejor sin ellas?

Jim: Mejor sin ellas.

De nuevo, otras dos semanas desatendiendo a este pequeño bebé que es mi blog. Desde que escuché la nona ópera del reto no he tenido sentarme junto al teclado y escribir. Bueno, en realidad sí, porque me he pegado horas y horas preparando cierto boletín informativo que me ha llevado un poquito por la calle de la amargura hasta acabarlo. Durante la espera, habiendo escuchado ya la décima ópera de mi reto, las impresiones del momento quizá se hayan ido escurriendo lentamente por entre los pliegues de la vida diaria. Habrán perdido buena parte de sus espontaneidad. Pero esta vez lo tengo bastante fácil, porque Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny – Auge y caída de la ciudad Mahagonny (Mahagonny para los amigos) es una de esas óperas con cuatro melodías pegadizas y dos o tres frases inolvidables, fruto de una de las más emocionantes colaboraciones entre un músico y un escritor que ha producido la historia de la ópera.

También ayuda que ya conociera las canciones más famosas gracias a un maravilloso CD que me regalaron en el amigo invisible de Una noche en la ópera, allá por el pleistoceno.

Sigue leyendo

Semana 3: Der fliegende Holländer – Wagner

Escuchada en la maravillosa versión de Knappertsbusch, gracias a la recomendación de la mejor abogada que puede tener esta ópera romántica.

En primer lugar, es cierto. A estas alturas de la película, seguía sin conocer el Holandés errante. Me da un poco de vergüenza, pero es así. Pasamos al siguiente punto.

Se suele considerar esta ópera como el momento en que Wagner corta con la tradición operística. creando un estilo absolutamente personal. La primera de sus óperas del canon. Pero mi impresión ha sido absolutamente contraria. Veo en el Holandés un ejemplo de cómo Wagner domina la ópera romántica y cómo es capaz de utilizar todas sus estructuras de una manera absolutamente magistral, aunque no especialmente personal. No hay nada en los duetos, tercetos o coros que para mí diga “Soy Wagner”, que sean inconfundibles con uno de Weber. Eso vendrá después.

Sigue leyendo