Semana 15: Věc Makropulos – Janáček

¿Qué darías por vivir eternamente joven?

Todo a tu alcance: visitar todos los países del mundo, leer todos los libros, amar desesperadamente a cientos, vivir millones de ti. Conocimiento y sabiduría, belleza y éxito sin fin. Solo una cosa prohibida: decir “No tengo tiempo

Mientras, las vidas de tu alrededor titilan como luciérnagas y se extinguen. Sus existencias te parecen fútiles: son polen flotando en el agua, un movimiento browniano, apenas una vibración. Su único recuerdo es tu recuerdo. Hace ya siglos de siglos que ya no son. Eres un dios en la tierra. Estás eternamente solo.

¿Lo harías? Emilia Marty sí.

La locura de eternizarse es el argumento central de Věc Makropulos: la Cosa Makropulos o Caso Makropulos.

Remake moderno de Věc Makropulos

La inmortalidad, ese tema que da lugar a obras maravillosas… o no.

Elina Makropulos tiene 337 años. Ha vivido el fracaso de la armada invencible, la caída del antiguo régimen y la revolución industrial. Responsable una fórmula alquímica, un trago a los 16 años. Separada de los hombres porque Elina es como trescientos hombres, es trescientos años de vida regalados por la magia.

Ha vivido decenas de veces. De sus vidas no conocemos ninguna, pero las intuimos. Ha sido gitana arrebatadora Eugenia Montez, enamorada fiel Ellian Macgregor, hoy gélida y puta Emilia Marty. Es Elsa Müller, es Ekaterina Miskin. Si los siglos aún acarician su piel de adolescente, no queda un rincón de su corazón que no hayan rasgado. Todo lo que amó está muerto.

La trama en sí es secundaria. Hay un caso judicial que se ha prolongado desde hace siglos. Un caso ininteligible, paternidades de bisabuelos, legados nunca encontrados. Emilia, por supuesto, tiene la clave. Lo vivió todo. Utiliza su conocimiento, su cuerpo y su canto para volver locos a los hombres. Su objetivo, recuperar la fórmula alquímica para vivir otros trescientos años más.

Emilia Marty en un universo paralelo

Emilia Marty en un universo paralelo

No nació siendo Emilia Marty. Antes fue Elina. Elina amó, sufrió, quiso vivir eternamente junto a un hombre. ¿Fue traicionada una vez que él consiguió la fórmula secreta? No lo sabemos, pero yo creo que sí. Pero si no hubiera sido él, habrá sido cualquier otro. Trescientos años son suficientes para ser herido trescientas mil veces. Por eso, al recuperar la fórmula, se da cuenta: la inmortalidad no es, la mortalidad es un tesoro. Decide no usar la fórmula: muere rezando el Padrenuestro en su griego.

Si hasta ahora no he hablado de la partitura, es porque debo reconocer que no me ha apasionado. Tras una bella obertura, el empuje de esta ópera lo lleva el texto. La música es conversacional, permanece en el fondo y apenas colorea los momentos. Evita la expansión, tiene una dirección clara: el final. El final es una escena lírica y espectacular, en que Emilia se revela musicalmente ante nuestros ojos. Su alma, su candor. Aun así, me pregunto si compensa. No es una práctica extraña, ¿pero merece la pena hipotecar casi 90 minutos de ópera para que los últimos cinco minutos sorprendan y maravillen?

Emilia decide, entre estertores de muerte, regalar la inmortalidad al único ser puro: una joven, Kristina, aprendiz de cantante de ópera, que la admiraba locamente. Ella quema la fórmula sin utilizarla. Se ha dado cuenta de la gran maldición que es vivir 300 años. Asume su mortalidad.

Ahora repito mi pregunta. ¿Si pudierais ser inmortales, vosotros qué haríais? ¿Sois Emilia o Kristina?

Yo soy Emilia.

 

Mi veredicto

Věc Makropulos, vista por primera vez el día 7 de agosto, con esta grabación.

Te gustará si… bebes sin tener sed, comes sin tener hambre, deseas sin fin y sin final.

No te gustará si… crees en la vida eterna: vivir es doler.

Mi puntuación: 7

Como regalo final, el arrebatador final de esta ópera, con la gran Anja Silja. Curiosamente, el único fragmento que no le gustó a mi chico. Sobre gustos…

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Un pensamiento en “Semana 15: Věc Makropulos – Janáček

  1. El vídeo del final es la producción que pude ver en Barcelona hace… pufff, unos años. Fantástica.
    Muy de acuerdo con tus apreciaciones, Makropulos atrapa más por su argumento que por su música, siempre que haya una soprano que pueda y sepa recrear el papel como se merece.

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