Semana 7: Luisa Fernanda – Moreno Torroba

ROSITA
Mi madre me criaba
pa chalequera,
pero yo le he salido pantalonera.

MARIANA
Hay sus razones,
y es que te gustan mucho los pantalones…

Lo sé, esta entrada llega demasiado tarde. La semana séptima está más que acabada y los -pocos- lectores que me seguís me diréis que acabo de faltar a mi compromiso. Una visita de mi hermano me ha impedido sacar tiempo para dedicarlo al blog y una avería en mi portátil ha rematado la faena. Pero debo decir que he cumplido con mi objetivo. A pesar de las pesares, la semana pasada descubrí otra ópera nueva. O mejor dicho, una zarzuela, mi segunda zarzuela: Luisa Fernanda, del español Federico Moreno Torroba.

Pero antes de entrar en harina, tengo un pecado que confesar. Hasta la semana pasada, siempre había mirado a nuestro género patrio por encima del hombro. Solo conocía la archifamosa Verbena de la paloma donde aparte de disfrutar con el manoseadísimo ¿Dónde vas con mantón de Manila?, me limité a aborrecer al ¿tenor? cómico y a la vieja de voz carajillera que se pasan dando la tabarra durante la hora que dura la zarzuela. Un bodrio, ¡y eso en una de las más célebres! Resultado: hasta la semana pasada, para mí el género era una colección de musicorrios que conoce todo el mundo,  chulos y castizas del XIX que hablan y cantan del tiempo que hacen en Madrid y mucho, mucho, bailoteo al estilo José Luis Moreno. Un género en que los escasos aficionados dejan de serlo por motivos biológicos.

¡Cuan equivocado estaba!

Escuchando Luisa Fernanda por primera vez

Escuchando Luisa Fernanda por primera vez

Luisa Fernanda es una operita deliciosa de amoríos en revolución, un Amor en tiempos revueltos de la época isabelina. La fórmula dramática es muy clásica: dos enamorados de una protagonista, un tenor y un barítono. Para variar, la pizpireta soprano está enamorada del tenor y sufre por su amor, ya que Javier, que así se llama el gallardo joven, no es precisamente un modelo de virtud. La novedad viene de Extremadura, ya que el barítono, por una vez, no es el hijo de puta violador al que tan malacostumbrados nos tiene la ópera italiana. No, Vidal se comporta como un señor, un hombre de palabra, que sabe dominarse frente a las idas y venidas de nuestra heroína. Si a eso le unes una voz viril que entona alguna de las mejores melodías de la zarzuela, te queda un verdadero partidazo (¿por qué tendrá tan mal gusto la Luisa?). Para añadir lío,  se une la duquesa Carolina, que es una lianta y seduce a Javier para el bando isabelino. Y eso fuerza a Vidal, de natural apolítico, al bando liberal. Al final, tras el triunfo de la Gloriosa, con Isabel II destronada y la duquesa en el exilio, Javier vuelve para los esponsales de Luisa Fernanda y Vidal. Nuestra heroína se había decidido por una vida tranquila con un hombre que la ama. Pero el corazón tiene razónes que la razón no entiende. Ella sigue amando a Javier y Vidal, apesadumbrado, lo acepta. Y se queda solo, sin su morena, morena clara, mientras yo pienso en saltar al escenario para consolar. Pero entonces te das cuenta de que nadie podrá sustituir jamás a su morena clara, sin la cual no sirve de nada…

En mi tierra extremeña, el maravilloso dúo de Vidal y Luisa Fernanda.

Luisa Fernanda funde alta política y sentimiento de forma natural: es la ópera de la gente sencilla que se ve envueltas en los acontecimientos del gran mundo. No son protagonistas, son como nosotros, meros espectadores-víctimas de lo que ocurre alrededor, que a veces casi no alcanzamos a entender. Pero bajo esta aparente simpleza, bajo la ausencia de verdaderos ideales políticos en una ópera en que los personajes cambian de bando como quien se cambia de ropa, queda una verdad inalterable: el amor. Ese amor que es una fuerza luminosa que te eleva a lo más sublime, a donde ni Prim, ni Isabel pueden penetrar. Ese amor que es ante todo música, una música que es siempre viva, espontánea y, a la vez, profunda. ¿Conocéis alguna frase más cargada del sentimiento más hondo, de amargura, de resignación, de pasión amorosa siempre ocultada que la declamación de esa frase maravillosa: “Contra mi voluntad, te quise siempre; cuando fuiste ilustre, cuando no eras nadie, cuando me quisiste, ¡cuando me olvidaste!” en el dúo entre Javier y Luisa Fernanda? Yo no.

En Luisa Fernanda se juntan política y sentimientos...

Luisa Fernanda funde alta política y sentimiento de forma natural

Las melodías fluyen sin parar, unas veces a la maneras de arias (¿romanzas?) a la italiana, otras con formas tradicionales de nuestra música, como la maravillosa habanera del soldado, que me he pasado toda la semana tarareando de manera obsesiva. No hay una sola melodía que sea vulgar: son gallardas, como En mi tierra extremeña; populares como el Coro de las Sombrillas o de una sensibilidad apabullante, como las cuatro frases del cacharrero (¿Qué otro compositor habría creado tanta belleza de un momento tan insignificante?). Todo ello acompañado por una orquestación bellísima, sin alardes de modernidad pero atenta a subrayar los sentimientos de los personajes. Luisa Fernanda es, en definitiva, el triunfo de lo sencillo sobre el prejuicio. Llevo desde la semana pasada obsesionado con esta ópera, escuchándola de manera continua, como hacía mucho que no me ocurría. Soy incapaz de encontrarle un defecto. Sé que los tiene, pero no los encuentro. Resulta que me he enamorado de ti, Luisa Fernanda. No sé si será una pasión pasajera o un amor duradero. El corazón tiene razones que la razón no entiende…

El amor y la zarzuela no tienen fronteras...

Sirva esta entrada de declaración de amor por esta ópera.

Mi veredicto

Luisa Fernanda, escuchada por primera vez en los días 10 y 12 de junio de 2014, con esta grabación.

Te gustará si… eres, como yo, un prejuicioso que se piensa que la zarzuela es un género menor.

No te gustará si… eres más chalequera que pantalonera.

Mi puntuación:

10

Por último, os dejo con la maravillosa habanera del soldado, que no consigo quitarme de la cabeza.

spotify:track:77nBUXE5O5py1ghInpjosF

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3 pensamientos en “Semana 7: Luisa Fernanda – Moreno Torroba

  1. Bueno, a quitarse la manía a la zarzuela a la de ya, ¿eh?
    No es un género menor, hay que tratarlo tal como lo que es: obra musical con partes habladas y con mucho componente popular / folklórico. Te has sorprendido con Luisa Fernanda, hay muchísimas más maravillas esperando que las escuches.

    Respecto a La Verbena, hay que considerar que se trata de género chico, obras de una hora aproximada de duración que incidían en ese carácter popular. Precisamente por ello se ha exagerado mucho en su interpretación, y de ahí esos tenores cómicos o Tía Antonia que te sacan de quicio y que hasta finales del siglo pasado han persistido en las grabaciones. Es muy fácil hacer una Verbena chabacana, mucho. Y cuando vas a una representación, es aún peor. O se empeñan en despojar de casticismo la zarzuela, dejándola como una sosada, o se pasan porque es lo que el público quiere (y la edad media del público que va a la zarzuela es eso mismo, la Edad Media). Desde aquí te recomiendo escuchar sin prejuicios cualquier grabación de esta zarzuela y empezar a fijarte en lo fantástica que es la música, en cómo los ritmos populares están tratados de manera maestra, intentando abstraerte de personajes, voces y chabacanismos. Está plagada de joyas musicales: las seguidillas, la mazurka, la habanera, la romanza de Julián, el conjunto “ya estás frente a la casa” y, lo mejor de todo, la soleá “En Chiclana me crié”, que es de lo mejor que se ha escrito en zarzuela. Bretón era un genio zarzueleando, y sin embargo en sus óperas a mí me aburre mortalmente. Aún recuerdo con pavor unos “Amantes de Teruel” que eran una imitación de Verdi pero en bodrio.

    Pero aquí estamos hablando de Luisa Fernanda.
    Bien, has conseguido una de las pocas grabaciones que tienen un reparto completo, porque en todas las anteriores hay un papel, el de la Duquesa Carolina, que siempre era dado a sopranos con voz insoportable o insuficiente.
    De esta grabación hay versión en vídeo, correspondiente a las representaciones en el Teatro Real, que fueron muy criticadas porque se cortó inmisericordemente mucha parte hablada y se eliminaron las partes cómicas/populacheras. Lo cual estuvo muy bien, pero los puristas de la zarzuela no lo soportan.

    Y no me quiero enrollar más, ¡que parece que voy a escribir en un comentario más que tú en el blog!
    Dos recomendaciones pues:

    http://www.deutschegrammophon.com/es/cat/0743262

    http://www.opusarte.com/details/OA0969D#.U6Qfz7Fab-k

  2. Pingback: Semana 8: Werther – Massenet | Las 52 óperas del año

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