Semana 4: La damnation de Faust – Berlioz

¿Y tú, qué harás tú por mí? Te he mostrado la belleza del mundo, te he creado a la mujer, ¿cómo puedes agradecérmelo? Antes de mí, ya sabías. ¿Pero cuál es el precio de conocer?

La condenación de Fausto es una de esas raras óperas obras en que el título traiciona el final. Es como ir a ver La coronación de Popea. Ya conoces el final.  Chico conoce a demonio, demonio le enseña chica, chico se enamora de chica,  ¿qué podría salir mal? Entras al teatro sabiendo que esta vez, el doctor Faust no se va a salir con la suya. Que el amor de Marguerite no le va a salvar. Que eso de “Don Juan, tu amor te ha salvado” ya está pasado de moda y lo que in ahora es el demonio.

Y es que Faust se condena igual que podría salvarse y Marguerite se salva igual que podría condenarse. Vamos a repasar:

Amor:

  • Faust ama a Marguerite  ✔ Verdadero
  • Marguerite ama a Faust ✔ Verdadero

Homicidios:

  • Faust no mató a su madre ✔ Verdadero
  • Marguerite no mató a su madre ✘ Falso
juez

Arturo mientras decide quién de los dos es más pecadorrr

 

Conclusión: Si quieres salvarte, ponle dosis mortales de un somnífero a tu madre por amor. Faust se condena por un tecnicismo. Porque firma un contrato y no le da tiempo a  arrepentirse. Porque Méphistophélès tiene mucho, muchísimo interés en llevárselo por delante. Quiere demostrarle a Dios que un minuto de placer vale por toda una vida de sabiduría. Y lo consigue.

La damnation de Faust es un gran circo en que el demonio es el rey.  Somos Faust, y juntos vemos desfilar los placeres como marionetas. Marguerite es solo una de esas marionetas, la más real, la que adquiere vida propia y se salva. Y eso lo vemos en su canción, esa cosa tan bonita de un rey allá por Tulé que era muy fiel y tenía una copa con la que hacía no se qué.


Esa música, tan adorable en Gounod, ahora suena perturbadora. Enfermiza. Una melodía decididamente fea, como de una muñeca mecánica. Marguerite no es aún Marguerite, es una ilusión ante los ojos de Faust, que solo más tarde gana vida propia. La música nos muestra un mundo falso, hueco, de marionetas. Sin renunciar a la belleza y la sensibilidad, es irónica y tremendamente divertida, una música que caricaturiza y  muestra nuestro lado más absurdo,  todo lo peor de nosotros. Al vernos reflejados al otro lado del escenario, la única emoción que cabe es unirnos a Méphistophélès en una risa agridulce.

La condenación de Faust es el triunfo del demonio sobre Dios y del conocimiento sobre la sabiduría. La salvación de Marguerite, por mucha arpa que le ponga Berlioz (¡cuatro al mismo tiempo!), resulta hueca, mucho menos emocionante que la condenación, que recuerda a otros milagros superficiales. Por mucha espectacularidad que tenga el coro, la salvación de Marguerite es el premio de consolación.  Pero… ¿y si la grandeza de esta leyenda dramática radica precisamente en eso?

 

Mi veredicto

La damnation de Faust, escuchada por primera vez, en vivo, el 23 de mayo de 2014, en la Deutsche Oper de Berlín, con el siguiente reparto.

Te gustará si… eres un apasionado del mito de Fausto y quieres dejarte sumergir en la versión musical que mejor lo entiende.

No te gustará si… solo vives del chundachunda y el chumpapachumpapa.

Mi puntuación: 8

Por último, os dejo con el sutilmente blasfemo amén de esta obra. ¡Que lo disfrutéis!

 

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Un pensamiento en “Semana 4: La damnation de Faust – Berlioz

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